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Caminito de Teror hacia la Cruz de Tejeda, esencias de la grancanariedad

by Prensa Transgrancanaria febrero 23, 2016

5. Fiesta en Teror en 1864

Por Juan José Laforet, cronista oficial de Gran Canaria

“Vamos venir no me dejes caminito de Teror, vamos que allí nos espera la Madre de Dios…”, como cantan los popularísimos versos de Néstor Álamo, pero en estas primeras horas de la mañana del sábado 5 de marzo los corredores de la TRANS GRAN CANARIA, en las dos modalidades de mayores distancias, desde Agaete (125 km) y desde Fontanales (Advance 83 km), ya han hecho buena y sustancial parte de su recorrido caminito de Teror y entran a las calles y plaza de Ntra. Sra. del Pino de la Villa Mariana, corazón de grancanariedad que late intenso en cualquier momento del año por todo aquello que es grande e importante para la isla y sus gentes, como ocurre en este caso con un evento ya tan arraigado y seguido como este de la TRANS GRAN CANARIA, que arriba ahora a uno de los epicentros históricos de la isla pues como resaltó el que fuera su anterior Cronista Oficial, el inolvidable Vicente Hernández Jiménez, en un artículo titulado precisamente “Caminos” en 1984, el “…Camino Real de Mar a Cumbre pasaba por la Villa de Teror, donde los caminantes visitaban a la Virgen y descansaban, lugar de feria dominical en la plaza principal a la que concurrían gentes de todos los pueblos…”. Y es que aquí los corredores estamos en el corazón sagrado de la isla desde hace muchos siglos, tanto que su actual Cronista Oficial, José Luis Yañez Rodríguez, no duda en afirmar como “…Teror, pese a sus evidentes atractivos arquitectónicos y paisajísticos, no sería lo que es si en su interior no cobijara la santa imagen del Pino, objeto de veneración por tantos canarios…”

En la historia de Teror también resalta su importancia como núcleo agrícola de las medianías, ya desde finales  del siglo XV con la aparición de la imagen de la Virgen del Pino y a la necesidad de asentamientos agrícolas en tierras fértiles y con abundancia de aguas. En el siglo XVIII vivió un importante crecimiento en su población, un desarrollo urbano, unido al esplendor y difusión del culto a la Virgen del Pino, hicieron de Teror un núcleo de gran prosperidad en el cual comenzaron a asentarse las familias más importantes de la Gran Canaria, manifestando con su presencia allí su poder económico y prestigio social que construyen las grandes casonas que hoy embellecen la plaza y se levanta el actual templo-basílica de Ntra. Sra. del Pino.

Teror es ya protagonista indiscutible en el trasiego de la TRANS GRAN CANARIA a lo largo de todas sus ediciones, y sus gentes saben acogerla y arroparla con enorme cariño, convertida en verdadero momento festivo grande anual. Los corredores lo saben y disfrutan de su paso por Teror, pero hay que seguir la ahora caminito de El Talayón sabiendo que la Virgen y Patrona grancanaria los guía por sus senderos por la Cumbre, Los Tirajanas y los pinares camino de la aún lejana  Maspalomas.

Queda atrás ahora la Villa Mariana de Teror mientras la TRANSGRANCANARIA asciende, poco a poco, por hacia la Cruz de la Hoya Alta, donde se han señalado fervorosamente los tránsitos de los dos últimos siglos, y la Montaña de Valerio, mientras a un lado se abre la amplia y bellísima panorámica de los barrios terorenses que llevan a los Arbejales, donde surge y resalta la iglesia monumental de los Sagrados Corazones. Paisaje de medianías agrarias y ganaderas que resuman de esencias de esa escenografía natural y rural que tanto caracteriza al orbe insular en estos parajes a pie mismo de la cumbre que aquí comienza su alto y largo ascenso.

6. Barranco Teror 1893Discurre ahora la marcha de los corredores en uno de sus tramos ascendentes mas espartanos, pero que se dulcifica con la suave brisa que recorre los barrancos y se recrea en una subyugante e intima geografía salpicada de pequeñas casas con tejados a dos aguas y de establos que aún mantienen el aroma de los ganados. Es como un ascenso hacia un firmamento radiante, hacia ese Talayón donde la vista se perderá en el infinito del orbe archipielágico, pues por tal topónimo se entiende una “…eminencia o altura desde donde se descubre mucho espacio de tierra o mar, y del mismo deriva la antigua profesión de “atalayero”,  vigilante que alertaba de la llegada de algún barco enemigo…”, un topónimo que encontramos en otras geografías peninsulares como en la Sierra de Almenara, Murcia, donde es afamado “El Talayón” (881 metros), la cumbre más alta de la sierra, donde conviven águilas reales y perdiceras, la tortuga mora, el tejón, el lagarto ocelado y el jabalí, el “Talayón del Judío” en Córdoba, entre Marmolejo y Montero ó en Castilla y León el conocido cerro del Talayón o de la Gran Atalaya. Aquí en Gran Canaria también existe  “El Talayón” o “Roque Almeida”, el punto más alto del macizo  de Amurga, una perfecta atalaya desde la que se divisa el sur, el suroeste y el sureste de la isla.

Ya se ha comentado como “…llegar a la Montaña de El Talayón de Ariñez es un auténtico privilegio. Su vista panorámica de 360º nos permite divisar toda la comarca, incluso se alcanza a ver la playa de Las Canteras y los volcanes de La Isleta. Existe una cruz en su cima, donde se encuentra el límite entre los municipios de Valleseco, San Mateo y Teror…” y desde aquí, ya por verdes y cerrados pinares ascender al Monte Constantino para bajar a la Cruz de Tejeda. Hoy una cruz tallada en cantería de la isla con un sugerente diseño señala un lugar de paso cuyo tránsito se pierde en la noche de los tiempos, pero también encontramos el afamado Parador Nacional de Tejeda, impulsado en los años treinta por el pintor Néstor Martín Fernández de la Torre, que diseñó hasta sus tradicionales muebles inspirados en los trabajos artesanales isleños, y que fue dirigida su construcción por su hermano el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre; inaugurado en 1938 el Parador es símbolo del impulso turístico y de descubrimiento del paisaje interior de la isla que se promovió en los años treinta del siglo pasado. Hoy es un punto turístico de enorme afluencia donde el tránsito de la TRANSGRANCANARIA será acogido con entusiasmo y satisfacción a todas horas del día, un verdadero respiro en su carrera para los participantes que se sentirán muy arropados. Hay quién ha dicho que el gran poeta Tomás Morales escribió en este singular punto de la geografía de Gran Canaria los versos de su epístola a Néstor Martín Fernández de la Torre y cantó extasiado “…Y es, al sol, un fiesta de olores/ que presiden las brisas suaves;/ los boscajes colgados de flores,/ y en las ramas de frescos verdores/ alborozo de música de aves…”

Categorías: Gran Canaria Noticias